Se habla mucho estos días sobre una infección que
parece estar tomando a todo el mundo por sorpresa, un “super
bug” llamado MRSA. MRSA son las siglas en inglés para
referirse a “estafilococo áureo resistente a la meticilina”
(SARM, en español). Conocido habitualmente como “staph”
o “staph infection” en
inglés, es un tipo de bacteria que es capaz de resistir muchos antibióticos,
incluyendo la penicilina.
Aunque hay medicinas que son efectivas contra esta
enfermedad, el Dr. Thomas Ebert, director médico de Health New England, dice
que la forma más efectiva de evitar una infección de MRSA es muy simple:
mantener buena higiene personal.
“La mejor forma de prevenir el contagio de MRSA o de
cualquier otra bacteria o virus es lavarse la manos bien durante al menos 15
segundos. Lavarse las manos sigue siendo la mejor manera de evitar el contagio
de gérmenes de una persona a otra,” dice Dr. Ebert.
Si es tan sencillo, ¿Por qué todo este ruido
entonces? Hasta hace unos años, MRSA era relativamente poco común que sólo
estaba presente en hospitales y centros de salud. Por desgracia, el uso cada
vez más habitual de antibióticos ha contribuido a que aparezcan bacterias
resistentes a estos, como es la MRSA. La forma más habitual de contraer MRSA es
a través del contacto con la piel, normalmente cuando cortes o heridas entran
en contacto con algo que tiene bacterias. Los hospitales son conscientes de
este riesgo, y por eso esterilizan todo lo que toca la piel de los pacientes.
En las últimas semanas, algunos estudios y noticias
han mostrado que la enfermedad también aparece fuera de los hospitales mucho
más a menudo de lo que se creía anteriormente. Aunque sigue siendo poco común,
toallas sucias y ropa que entra en contacto con la piel pueden también contener
la bacteria.
No hay porque tener miedo; basta con seguir los
consejos del médico y tener buenas prácticas de higiene, empezando por algo tan
simple como lavarse las manos. Es la mejor manera de evitar que se extienda la
enfermedad y mantenerse saludable.